Si el verano ya parecía una invasión, ahora además se meten campo a través para entrenar. Las carreras son lo de menos, pero son significativas por ser la punta del iceberg.
«Con casi dos millones de participantes en carreras de montaña en Francia, el número de competiciones organizadas en todo el país se ha disparado. Ahora se reclama que este entusiasmo vaya acompañado de un mayor respeto por las comunidades locales y el medio ambiente».
¿Por qué el deporte tiene que ser una suerte de expiación exhibicionista? ¿No bastaba ya con la Semana Santa y los penitentes?