«El objetivo tras el uso de la AIGen es reducir el trato interpersonal durante el proceso de consecución de objetivos, siendo por ello una herramienta profundamente deshumanizadora. No voy a suavizarlo: el objetivo es evitar que el humano sea necesario en la ecuación. Lo que se vende es un refuerzo positivo que alimenta una ilusión de competencia que produce un resultado mediocre y genérico, mientras evita tener que lidiar cara a cara con situaciones de rechazo.»