El oro, el bitcoin y los cambios en la economía que impulsa Washington
«El golpe sobre el tablero mundial que ha dado Washington tiene como objetivo mantener una hegemonía que se había debilitado significativamente, y como consecuencia, el paso de un tipo de dominio a otro, ya que está empleando nuevos instrumentos para asentar su poder. Durante la época global, existió un sistema que se apoyaba en las instituciones internacionales, en el orden basado en reglas y que forjaba interrelaciones frecuentes entre Estados. Era una estructura, con el libre comercio en primer plano, que generaba muchos beneficios para EEUU, y en especial para sus élites. Permitía desorganizar el equilibrio interno entre capital y trabajo y mantener la primacía de los accionistas, y favorecía a los inversores en un entorno en el que las finanzas eran cada vez más importantes. Era una arquitectura cuyo centro era el papel indiscutido del dólar como moneda de reserva.»
«En este escenario, la alta cotización del oro, la plata y el bitcoin significaban un problema doble. Si el capital apostaba por refugiarse de manera recurrente y masiva en valores que no fuesen el dólar, este podría verse debilitado. Las criptomonedas son una ventaja para EEUU cuando se trata de las estables [stable coins], que están referenciadas al dólar y a los bonos del Estado, pero no en cuanto al resto de las criptos. Demasiados actores podrían tener la tentación de colocar su capital en un terreno menos favorable para Washington, y las intenciones chinas de establecer una esfera alternativa contarían con mejores opciones de materializarse.»
«Más allá de los ajustes típicos en valores que han subido mucho, que tendrán sus razones técnicas, la caída simultánea del oro, la plata y el bitcoin, y la volatilidad en torno a ellos, conviene especialmente a EEUU, porque puede reforzar la idea de que el refugio sigue siendo el de siempre y que la opción de ganar dinero está en Wall Street y en las tecnológicas.»