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¿Sobrevivirá el software libre a la IA?

Tenemos que impulsar la comprensión -no sólo la capacidad de uso- de la tecnología de la mayoría para que algunos, los apasionados, los que ven más allá de las necesidades inmediatas, en vez de ponerse a hacer herramientas de usar y tirar, puedan dar el salto y convertirse en pluriespecialistas.

¿Sobrevivirá el software libre a la IA?

¿Hacia el software de usar y tirar?

Esta semana un artículo de Ángeles Broullon nos dio mucho que pensar.

El inicio de año laboral ha sido duro, porque me ha tocado auditar un programa cuyo código provenía de forma evidente de un sistema de Inteligencia Artificial Generativa. Tuve una charla con el responsable para entender su visión, y esta se resumía en que daba igual que le hablase de problemas de seguridad, fugas de memoria y consumo de recursos exagerado, porque no le interesaba su mantenibilidad: pretendía lanzarlo una única vez, y olvidarse de él para siempre. Al plantear que, si a futuro, dicha casuística se volviese reproducir podría necesitar relanzar dicho código, su respuesta fue que le parecía irrelevante, porque generaría código nuevo desde cero cuando hiciese falta.

En ese momento tuve un pensamiento intrusivo que no logro quitarme de la cabeza: están fabricando servilletas de papel.

Como dice Ángeles el problema de este modo de pensar es que hacer el software de usar y tirar a base de IA es un puro desperdicio de recursos, de muchos recursos. Y añadiríamos algo más: ni aporta a nadie más que al Juan Palomo que le dio las instrucciones a la IA, ni genera conocimiento a partir del cual nada ni nadie pueda crecer y mejorar.

Y sin embargo, si se nos mueve algo por dentro al leer el artículo es porque sabemos que en muy pocas empresas se plantean objetivos y medios de desarrollo y uso de software a largo plazo o teniendo en cuenta el impacto social. En la mayoría de ellas todo se reduce a resolver un problema o satisfacer las necesidades de tal o cual departamento con el menor coste monetario directo posible, lo que equivale a decir con el menor número de horas de trabajo posible. Hace décadas ya que los equipos no van holgados y que pocos retos van más allá de los problemas inmediatos. Y en ese mundo, el uso de la IA tiende a reducir los costes a corto aunque también tienda a multiplicar el caos a medio.

Por otro lado, también todos sabemos que hay mucho software de un solo uso. Y que es verdad que aunque en organizaciones pequeñas no les vaya a merecer la pena bucear por respositorios libres y adaptar lo que encuentren, las aplicaciones de uso diario o que manipulan datos sensibles se las toman mucho más en serio. La cuestión es ¿cómo les afectará los productos basados en IA al software que usen?

¿Hacia el software a medida desarrollado con IA?

La realidad es que productos como Codex o Deep Seek Coder pueden hacer muy rápidamente código limpio y bien estructurado si... las personas que los comandan estructuran bien, tienen una visión clara de los procesos, leen críticamente el código generado y no se les caen los anillos si tienen que hacer partes a mano. Es decir, si la persona a cargo las usa realmente como un asistente de programación y tiene capacidades de pluriespecialista.

Si esas condiciones se dan en las pequeñas organizaciones ya digitalizadas, la IA puede propiciar una verdadera crisis del software estandarizado y abrir un periodo de transformación y empoderamiento brutal. La experiencia de RuralNEXT apunta por ahí. Las apps que estamos desarrollando responden a problemas concretos de nuestro entorno (cooperativas, organizaciones sociales, micropymes, redes europeas, escuelas rurales...). Y sin embargo, el que formen un universo (bastante) coherente y muy pegado a las necesidades concretas, no quita para que las soluciones sean replicables con una mínima adaptación.Y esto es importante desde la mirada del software libre y su necesidad.

El otro día un compañero maximalista que es profesor en un instituto de un pueblo cercano al nuestro vino contando que en el centro en el que trabaja necesitan una web app para que los padres paguen el seguro escolar. El software comercial que les resolvía el problema incluye muchas más funciones y no les merece la pena. Y entre el profesorado no hay hackers que se vean capaces de adaptar programas libres sencillos creados para funciones similares, pero sí personas con suficiente conocimiento de PHP y estructura de programación como para trabajar con una IA y hacer obtener un resultado apañao. Tenemos aquí una necesidad muy concreta que al mismo tiempo, con mínimas adaptaciones en los procesos, respondería a las necesidades de muchos otros centros y pequeñas organizaciones.

Imaginemos hacen algo así y lo cuelgan con licencia libre de un repositorio público como github o gitlab. Y que el siguiente instituto en el que se plantean algo así lo descarga, lo adapta usando algún asistente IA y sube de nuevo el resultado como una nueva rama de la app original. Tienen incentivos claros para no hacer software de usar y tirar: es mucho más fácil para ellos que partir de cero y a diferencia del cliente de Ángeles si se preocupan por cosas como la seguridad y, en general, el mantenimiento de la herramienta.

La lógica de acumulación y diseminación de conocimiento se sigue dando. Y de hecho ampliada, en la medida en que algunos asistentes, como Codex, reutilizan su propia experiencia y las referencias que les dan los usuarios para mejorar los resultados en nuevas versiones.

Por eso, creemos que los objetivos y el impacto del software libre puede multiplicarse con la extensión del uso de la IA. Sobre todo en organizaciones de pequeña escala y en territorios poco digitalizados. Para que pueda ser así, la clave, de nuevo, es pasar de una vez la página de la alfabetización digital y entrar de una vez en la de la cultura digital. La cultura digital no se alcanza simplemente como consumidor de productos digitales porque no basta con usar interfases digitales para entender qué producen las aplicaciones, sean programas de gestión, juegos o una simple web.

Tenemos que impulsar la comprensión -no sólo la capacidad de uso- de la tecnología de la mayoría para que algunos, los apasionados, los que ven más allá de las necesidades inmediatas, en vez de ponerse a hacer herramientas de usar y tirar puedan dar el salto y convertirse en pluriespecialistas.