Una breve historia de la pasividad social y unas ideas a contracorriente sobre cómo comunicar para enfrentarla
El crecimiento de la pasividad social desde finales de los ochenta ha sido una consecuencia de la devaluación del trabajo. La primera Internet comenzó a revertir la pasividad pero, redes sociales mediante, acabó multiplicándola hasta convertirla en el aire del mundo ultraindividualizado y solitario que ahora vivimos. Pero ¿Y si construir alternativas a las formas de comunicación mediadas por los pilares de la pasividad no fuera tan difícil como pensamos?